HAT PUNTANO LE DIO UNA PALIZA A SUS RIVALES

Ganar el GranPremio Dos MilGuineas (G1-1600 m, césped) no suele ser cosa sencilla; mucho menos hacerlo de forma holgada, casi sin trabajar. No corrió esa generalidad para HatPuntano, que en el sábado de SanIsidro ratificó su perfil de notable pastero dándole una lección a los siete rivales que le salieron al cruce. Fue paliza del crédito del Stud Las Monjitas en el regreso al trazado donde ya había vencido en el GranCriterium (G1), olvidando bien rápido su mal paso en la arena de Palermo, cuando fracasó en el Juvenile (G1) de las Estrellas.


Fue una gran demostración, como para hacerse las mejores ilusiones para las grandes competencias que ofrece el segundo semestre, como el Jockey Club (G1), sin dudas, el próximo gran objetivo para el zaino. Hubo cinco cuerpos en el disco entre Hat Puntano y su hermano paterno Hat Sócrates, en el 1-2 del padrillo HatTrick y del Haras La Biznaga, donde se criaron ambos, pero en la impresión la diferencia fue mucho más holgada; muchísimo más holgada. En rigor, el ganador se tomó la historia a pecho sólo en un tramo de la recta, cuando su aceleración notable le permitió arrimarse al grupo de vanguardia y que encabezó In Your Honor (Asiatic Boy) -conservaría la tercera colocación, aunque a ocho largos;-, para igualar y pasar de largo casi a la vez, separándose luego como si se tratara de una partida ante sparrings. Es cierto que el ritmo no había sido moderado sobre una cancha que está brava y que no va a mejorar mientras se la siga preservando y no se apunte a mejorar. Pero pareció que si adelante hubieran sido más pacíficos, nada hubiera cambiado a la hora de la verdad.


Hat Puntano es un pastero nato y corre como lo hacía su padre, arrancando a fondo cuando más hace falta, tomándose el resto de la carrera relajado. Le sobra calidad, y eso permite que Adrián Giannetti, su jockey siempre, pueda disponer de sus energías a placer, algo vital si la idea es explotar a fondo la cualidad de atropellador. Esa característica es la que hace pensar que el defensor de la caballeriza Las Monjitas y que entrena cada mañana Carlos D.Etchechoury(fue presentado por su hermano Juan Javier, pues se encuentra suspendido por el caso DonInc) no tiene límites a la vista por el momento. La grilla de San Isidro puede proponerle una escala previa al Jockey Club (G1) en el ClásicoEnsayo (G2), pero los dos mil metros del segundo pase de la Triple Corona nacional son, claramente, donde Hat Puntano tiene la mira en el corto plazo. Con su preferencia por el césped (y parece que si está pesado, mejor) aguardará por los más calificados potrillos que deje la Polla (G1) para darles la bienvenida en la cancha que lo tiene por dominador absoluto y sin moros en la costa.


Lo de Hat Puntano en las Dos Mil Guineas fue llamativo, perfecto, soberbio. Ganar una carrera de tanta importancia en la forma en que lo hizo el nieto del fabulosoBernstein no es cosa sencilla; menos por varios cuerpos y al galopito. Salvo, claro, que se esté ante un ejemplar de cualidades diferentes. Hat Puntano muestra condiciones para pensar que así puede ser.


Diego H. Mitagstein [TurfDiario.com]


Foto Juan I. Bozzello





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